Prof. Jorge Raúl Olguín.
Psicointegración es un camino tan sencillo que es obvio. Significa integrar todos los roles, todos los Yoes. Los seres humanos tiene distintos Yoes, esos yoes hacen que la persona tenga cambios en su conducta: sea informal, con personalidades erráticas. Porque cada Yo quiere ser el protagonista y desea sobresalir opacando a los otros yoes. Mas no se da cuanta que los demás yoes piensan de la misma manera.
Hay un Yo Central, desprovisto de Ego, que tiene todo el discernimiento y es el canal que comunica con el Yo Superior, aclarando que el Yo Superior es el 90 % de nuestro espíritu, que está en el plano correspondiente (1). Cuando el espíritu está desencarnado el Yo Central y el Yo Superior son la misma cosa.
En los espíritus del error, ese Yo Superior no tiene sus roles protagónicos integrados y, por lo tanto, aunque el Yo Central del sujeto encarnado se comunique, la guía que reciba no será valiosa. Por el contrario, exacerbará más el personaje actuado de los distintos yoes.
El ego posee muchos roles: uno de los más perniciosos es la soberbia. No se puede tener soberbia si no se tiene ego. No se puede ser susceptible si no se posee ego. Ese lastre hace que la persona se ofenda, monte en cólera, se sumerja en un mar de dudas, etc.
Integrar el ego es un triunfo del espíritu. La persona que no protagoniza no es prejuiciosa, no da cabida a la ofensa, no trata de manipular a otros. El ser humano que no personifica no va a dar lugar al egocentrismo.
1) El espíritu o alma también es denominado en algunas filosofías orientales "Yo Superior". En Cienciología se le llama thetán, siendo este término más apropiado porque erradica la falsa idea de que el hombre tiene un alma: el hombre ES esa alma. El Dr. Jorge Raúl Olguín comprobó que solo el 10% de esa alma se encuentra encarnada en la persona y el otro 90% está en su plano de vibración correspondiente. A través de la telepatía - propia o utilizando un médium entrenado - se puede hacer contacto y dialogar con ella. El hombre, al "morir", regresa al nivel espiritual en que se encuentra su alma o thetán, que es inmortal y se integra con él. Ese alma, sin embargo, puede ascender o descender de nivel, según su conducta en la Tierra. No hay ningún premio o castigo, solo consecuencia.
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