Prof. Jorge Raúl Olguín
El ser humano tiene varias facetas o distintos "Yoes". Puede estar triste, melancólico o depresivo. Lo importante es que no identifique ese estado con una totalidad. Por ejemplo: -"Hoy es un día triste, estoy totalmente bajoneada, no soporto mi estado general, etc." Nadie está "totalmente bajoneada", es el Ego de esa persona que se identifica con un rol. El ego está triste, el ego está melancólico, el ego está "bajoneado".
Son roles de la persona, no es la persona en su totalidad. Esa persona puede tener proyectos, planes o ideas que quizás cambien parte de su estado anímico. Y si los roles del ego se "acostumbran" a hacer de víctima, hay que tener en cuenta que también una palabra de aliento, una ayuda espiritual o una grata compañía pueden aliviar la depresión y, de a poco, transformarla en euforia.
Se puede evitar que el ego se identifique con un rol determinado y es "desidentificándonos".
Se puede evitar que el ego se identifique con un rol determinado y es "desidentificándonos".
Irónicamente, es el mismo ego el que impide que el ser humano pueda llegar a despersonalizarse, pues está permantemente en "la periferia" del campo de la consciencia y tiene el control del sujeto.
Un ejemplo muy visto se da en personas con una autoestima tan deteriorada que viven necesitando de la atención de los otros y su ego transforma a esas personas en seres totalmente absorbentes y manipuladores. Viven como algo natural protagonizar roles de víctima y transferir culpas, y no se dan cuenta el rechazo que causan en los otros, pues su ego les obnubila el discernimiento.
Un ejemplo muy visto se da en personas con una autoestima tan deteriorada que viven necesitando de la atención de los otros y su ego transforma a esas personas en seres totalmente absorbentes y manipuladores. Viven como algo natural protagonizar roles de víctima y transferir culpas, y no se dan cuenta el rechazo que causan en los otros, pues su ego les obnubila el discernimiento.
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