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viernes, 23 de septiembre de 2011

Psicointegración: A sentir se aprende de chico

Prof. Jorge Raúl Olguín


El doctor Elías dice que hoy resulta una verdad incuestionable que las características emocionales de un adulto dependen en gran medida de lo que le haya sucedido en sus primeros años de vida. Y es cierto, así lo confirman gran cantidad de investigaciones en áreas como la psicología evolutiva, la observación psicoanalítica de bebés, e incluso las neurociencias.
Los seres humanos nacen con una predisposición genética, pero esta es modificada por las experiencias de vida. Fíjense que ya durante el embarazo se inicia el aprendizaje. Los bebés no sólo reconocen determinadas voces como la de los padres sino que después de nacer muestran una clara preferencia por la música que percibieron mientras estaban en el útero.
A pesar de que el recién nacido regula espontáneamente su respiración, sus latidos cardiacos o su temperatura, está indefenso frente a sus emociones. Necesita de su madre o de quien lo cuide, no sólo para que lo calmen sino también para que comprendan lo que siente. Eso le permitirá en el futuro aprender a reconocer sus propios sentimientos y necesidades. Esa particular indefensión original lo obliga para sobrevivir a estar en contacto con otro adulto desde el comienzo mismo de su vida. Ese adulto que necesariamente forma parte de una comunidad va a acercar al bebe elementos propios de esa cultura de modo tal que lo hereditario se interrelaciona desde el primer momento con lo cultural. Esta interacción se convertirá en un elemento decisivo para la personalidad futura del niño.
A partir de la infancia intentará conjugar los conflictos que se le plantean entre sus deseos personales y los valores sociales aceptables.
Un bebé necesita experimentar algo pocas veces para inaugurar un registro mental y cerebral que volverá a emerger en el futuro ante circunstancias similares. El decodificador va tomando esas huellas de experiencia. Así se van formando en el decodificador esquemas y modelos operativos que se construyen en parte por la experiencia real y en gran medida por la interpretación que de ellos se haga. Los padres tienen su propio estilo emocional. Algunos por ejemplo censuran la tristeza pero permiten el enojo; otros valoran el esfuerzo pero no la queja... más adelante estos registros del niño servirán de base para su relación emocional con el mundo.
La mente humana puede generar métodos drásticos para evitar las emociones conflictivas. Por ejemplo no poder reconocer ante sí o ante terceros que se está triste, celoso o enojado... Esta represión y negación a veces está fomentada también por la cultura que con frecuencia por ejemplo valora una masculinidad poco sensible, idealizando al individuo duro que se mantiene alejado de sus emociones. En cuántas sociedades hemos visto eso, ¿no? El cuerpo sin embargo registra inexorablemente lo que se intenta evitar sentir aumentando su ritmo cardiaco, incrementando los niveles de adrenalina y de presión arterial, etc., por lo cual las emociones terminan resonando finalmente en distintos órganos. Ni hablar de nuestro campo áurico que se reduce notoriamente.
Diversas investigaciones subrayan la importancia de regular de manera adecuada la propia vida emocional, cuyo origen se encuentra en la temprana infancia, se consolida en la niñez y luego se cristaliza en la adultez de manera automática e inconsciente. Quienes tuvieron un aprendizaje emocional inadecuado deben saber que pueden modificarlo a través de Psicointegración, que es un valioso recurso que les permitirá entender sus pautas de funcionamiento y reemplazarlas por otras pautas nuevas y mucho más saludables.

Ejemplo de Psicointegración

 Prof. Jorge Olguín


Consulta:
Ahora estoy haciendo como una reparación de vida. Buscamos con la ayuda del e-metro momentos de carga de esta vida que puedan aun afectarme... Se trata de liberarse de problemas en tiempo presente... una vez esto ya no te roba la atención (o la energía) pasas a otros incidentes más graves...
Lo primero que quiero conseguir es que mi familia respete como soy, no estar tanto en efecto de lo que se supone se espera de mí. ¿Se entiende?
Saludos.


Respuesta:

Es importante no sentirse presionado. Eso implica en primera instancia comprender la situación. Por ejemplo comprender que la limitación de la familia pueda venir de que realmente no pueden ofrecer otra alternativa mejor, ya sea por desconocimiento o por que durante su vida no han luchado o no se les han dado las circunstancias para encontrar mejores alternativas, o cualquier otra causa. Comprender esta limitación hace que uno no sea duro con ellos. Tampoco hay que serlo aun que no se los comprenda, puesto que ser duro querría decir que uno intenta imponerse. La imposición genera conflictos futuros, y en cambio la comprensión lleva a acuerdos futuros, o como mínimo ayuda a evitar los conflictos.

Por supuesto que sentirse presionado es desagradable, pero si tu intentas razonar sin dar opción al conflicto, y todo y así este aparece, situarse en efecto es complicar la situación al añadir el ego personal. Probablemente proviene de un sentimiento más o menos fuerte de victimización "¿por qué no me comprenden?".

Si esto fuese así, la carga se te borrará al comprender que no puedes pedir más a tu familia, y quizás cuando no estés en efecto se te ocurrirá alguna otra forma de probar un acercamiento. O quizás también descubras que estabas bloqueando la situación.

La auditación te ayudará seguro, pero al centrarse en un tema concreto y no explicarte en qué consiste el rol de víctima (si este fuese el caso), no borrará la base generadora del conflicto, si no solo uno de los conflictos que esta base ha generado.
Precisamente lo que integra los roles como este de víctima, es psicointegración.
¿Cómo lo harías, por ejemplo, para integrar este rol? Comprendiendo que está basado en una alteración de la percepción de una situación. Alterada en la forma de centrarte en tu mismo (ego) y no en el problema. Es decir, el problema tiene unas características, está definido por unos parámetros. Ver el problema tal como es permite analizarlo y solucionarlo (en la medida de lo posible) sin interferencias. Al desplazar el centro del problema hacia ti (rol de víctima) dejas de verlo tal como es en realidad.
Entonces con psicointegración dejas de ser víctima en esta situación, y dejas de ser víctima en otras situaciones, no dejando margen, por tanto, para generar casi ningún engrama más mediante este rol de víctima.
¿Todo esto te dará una solución? Quizás no, pero como bien sabes, dejar de estar en efecto es ser libre para hacer otras cosas sin sentirse afectado.
Entonces para un problema de este tipo, uno puede empezar analizándose, ver si está manipulando el problema con algún rol de ego. Una vez ve que no lo manipula, puede intentar encontrar las soluciones al menos sin las interferencias provocadas por uno mismo. Y a riesgo de repetirme, si no se encuentra ninguna solución, al menos el tema casi no afecta.
No estoy diciendo que no sea bueno hablar de nuestros problemas con quien pueda ayudarnos. Pero en primera instancia es bueno analizarse a uno mismo, y si uno no se genera roles, se reducen enormemente los conflictos interiores.
Saludos.

Consulta complementaria:
He vuelto a releer el mensaje que me enviaste y he encontrado lo que realmente me aportó más luz. Me decías que para integrar el ego un primer paso es comprender que existe una alteración de la percepción de la situación, centrándose en uno mismo, en aquel rol que en ese momento opera, sea el de víctima, sea el que sea... y ... ¿puedes creer que después de todo lo que había leído de psicointegración acabo de darme cuenta de esto? Ja Ja ¡Es increíble! ¡Y es tan simple que parece mentira!
Pongamos una situación... algo está pasando (una discusión, un ataque verbal de alguien, un comentario desagradable... ) y yo me analizo... ¿Cómo me siento? Me siento en efecto de la situación por que esto me ha hecho perder la serenidad (¿es así?). Puedo estar pensando “como puede esta persona decirme esto si sabe que me está hiriendo? ¡Ya estoy en efecto!
Por tanto el primer paso seria pensar “mi percepción de la realidad se basa en como me ha hecho sentir eso” no es real.
Localizo el rol y soy consciente... Mi pregunta es ¿Solo por ser consciente de esto ya he integrado el ego? Es cierto que el ser consciente ya te aporta serenidad por que comprendes la jugada...
¿Qué pasa después? Supongo que tu respuesta será que cada uno tendrá una reacción en base a cual sea la esencia de aquella persona. Una persona puede actuar pensando “Está bien, dejo que grite, yo no le doy valor a estas palabras”. Otra pensará “Esta persona está equivocada. Voy a interesarme porqué piensa esto”. Otra pensará “No me conviene relacionarme más con una persona como esta que grita”... ¿Es así?
Si soy sincero había olvidado el tema de psicointegración y ahora que lo he reencontrado ¡estoy entusiasmado!
Saludos.

Hola de nuevo.
Encuentro importante analizar en cada caso si es racional otorgar el beneficio de la duda. Puede ser que lo racional sea otorgarlo al concepto que está defendiendo la otra persona, pero si esta nos menospreció necesariamente hemos de hacer lo posible para que las cosas vuelvan a su sitio, si no habríamos perdido el respeto por nosotros mismos.
En este caso la defensa no estaría basada en la mente reactiva, si no en el conocimiento racional de la necesidad de mantener un orden mínimo para poder interactuar con nuestro interlocutor.
En este caso sería un ego justificado y positivo. Ego en cuanto a una defensa del yo que requiere estabilidad. En realidad también es no-ego, puesto que dejar que el otro actúe mal es dejar que un hermano se equivoque, y por estimación hacia él es necesario corregirlo, siempre que sea posible. Naturalmente en algunos casos la mejor alternativa será no hacer nada o hasta marchar.

Es muy difícil no sentir algo de quemazón por dentro, y más cuando probablemente ha estado así desde siempre. Se trata de ser conscientes de ello y no dejar que este sentimiento negativo pueda derivar en algún acto. Controlarlo y pasar a usar la mente analítica. Tener este sentimiento negativo por un instante no quiere decir no estar psicointegrado. La psicointegración se demuestra con los actos.
Esta quemazón proviene de la mente reactiva, que ha estado con nosotros desde nuestra creación como espíritus y además es automática, y por tanto es más fuerte por el momento que la mente analítica, la cual lleva en nosotros mucho menos tiempo y requiere en gran parte del ejercicio de la voluntad. No se está sugiriendo, por tanto, algún tipo de auto represión, si no de acción basada en el autoconocimiento.
Lo que pasa luego cuando te has controlado, como bien dices depende del concepto que tengas, así como de la información previa que se tenga de la situación. De hecho como en todo, como más datos y sabiduría se tenga, más probabilidades de actuar correctamente.
El “Está bien, dejo que grite, yo no le doy valor a estas palabras” podría no ser demasiado correcto, puesto que tarde o temprano puede convenir hacer comprender a quien ha actuado mal, o mejor aun, que ha estado víctima de un engrama, rol o lo que sea. Naturalmente esto último sería si con la persona se puede llegar a esta profundidad de razonamiento, o si está dispuesta a comprender o escuchar conceptos probablemente distintos a los suyos.
Cosas similares se pueden decir de las otras posibles respuestas. Dependen mucho de la situación y en la medida de lo posible hay que tener en cuenta los diferentes parámetros que la conforman. De esto se aprende tanto por experiencia propia como analizando las situaciones que se dan entre terceros, o integrando en nosotros nuevos conceptos que no tienen nada que ver directamente, pero que se pueden aplicar a muchas situaciones.
Saludos.

Consulta:
Hola Horacio, Me gustaría, si me lo permite, hacer unas consideraciones que he ido pensando últimamente.

Se ha hablado siempre de que el conocimiento es PODER, pero nunca se ha dicho que la Sabiduría es ELEVACION.
Como dice Jorge, la Sabiduría no es conocimiento. El conocimiento está en todas partes, en los periódicos, en los libros, en tus observaciones propias de la vida (la mejor manera de obtener datos, en mi opinión)...
Pero la Sabiduría está en muy pocas personas, y concretando, en pocos espíritus.
El conocimiento, a mi parecer, es simplemente la retención de datos para usarlos convenientemente en cada situación. Sin embargo, Sabiduría implica conocerse primero a uno mismo; segundo, integrar el ego y tercero, implicarse para con los demás. Por implicación me refiero obviamente al Servicio, al ponerse en el lugar de los demás, al dar sin pedir nada a cambio, el involucrarse positivamente en la sociedad.
La Sabiduría creo que solo se alcanza siguiendo esos pasos: autoconocimiento, integración de la mente y Servicio.
Es precioso, bello, el descubrirnos pasito a pasito, minuto a minuto interiormente, ver que cosas nos producen gozo y felicidad cuando las realizamos, observar en qué fallamos e intentar rectificarlo...
Eso para mí es Sabiduría.


Todo eso, si se combina con el Servicio, es nuestro único fin en la vida, física y suprafísica.
Lógicamente, no vamos a estar las 24 horas del día en Servicio, pero si ponemos un granito de arena cada día, al final, cuando desencarnes, habrás hecho una montaña de arena.
Aparte, es cierto lo que dice Daniel José Queraltó cuando comenta que es muy difícil no sentir una especie de incomodidad interior cuando nos ofenden (en realidad, como usted sabe, nos dejamos ofender, que es muy distinto).
Esto lo digo por que yo, al igual que todas las personas, he sentido esa sensación incómoda en muchas ocasiones, pero ahora casi ni la siento.

Realmente es como "milagrosa" la técnica de Jorge.
A lo que quiero ir es que el resultado de PSICOINTEGRACION se ve reflejado en los actos que pueden derivar de una posible ofensa, como por ejemplo, la ira, levantar la voz, etc. Sin embargo, el que uno sienta esa quemazón interior a veces no significa que estés desintegrado.
Creo que no se puede estar integrado al 100%, aunque Jorge me dirá lo contrario. Y si es posible estarlo, hay que tener un gran autodominio de uno mismo y una gran serenidad interior.
Para terminar, voy a decir una frase que acabo de pensar: LA SABIDURÍA ES COMPRENDER QUE EL OTRO ES TAN IMPORTANTE COMO TÚ Y QUE MERECE TODA TU AYUDA.
Un abrazo para usted Horacio, y por supuesto, para Jorge.
J.J.(España).


Dear friend: Es muy importante lo que dices, y especialmente el hecho de que nadie puede estar todo el día el 100 % en control. Esto no lo digo yo sino que lo acotó el propio Maestro Ron Hubbard en una sesión. Naturalmente, lo ideal sería estar siempre así, pero lamentablemente no se puede. Le reenvío tu mail al profesor Olguín para su consideración. Un abrazo. Horacio Velmont.



Estimado amigo: Claro que es difícil estar todo el tiempo en control, pero ten en cuenta que finalmente te terminas acostumbrando a estar alerta.

Es cierto que podrás sentir la adrenalina en el estómago, pero como tu mente analítica tendrá el control, no pasará de allí. Como ejemplo: Así como el valiente vence el miedo (si no lo tuviera no sería normal), el integrado logra vencer sus impulsos... pero nadie dice que no los tenga.
No somos robot, pues somos sensibles a nuestro entorno. El estar integrados nos hace filtrar lo negativo. Es eso...

Conceptos sobre la mente analítica y Psicointegración

 Prof. Jorge Olguín

La mente analítica es la que nos permite adaptarnos a los cambios en las situaciones en las que vivimos para obtener mejores resultados que los que conseguiríamos solamente usando ya sea nuestra memoria, o una acción aprendida, o un engrama o reacción.
Se basa en cierto grado de comprensión consciente de las variables que forman una situación, seguido de un análisis y toma de decisión también en forma consciente.
El uso de la mente analítica tiene muchas virtudes, por ejemplo:
  • Se obtienen mejores resultados por el hecho de tener en cuenta más parámetros.
  • Evitamos errores en los que caeríamos sin un análisis previo.
  • Evolucionamos más rápido por que una comprensión de una situación es mejor que un conocimiento de una situación, y además tiene efecto acumulativo para posteriores experiencias.
La acumulación de las pequeñas ventajas que obtenemos con ella lleva con el tiempo a la acumulación de una gran ventaja. Una persona que durante un tiempo prolongado use dicha mente en un pequeño porcentaje más de lo habitual, acaba siendo una persona diferente.
Pongamos un ejemplo del uso de distintas mentes. Mientras estamos aprendiendo a conducir obviamente estamos muy atentos a lo que va ocurriendo a nuestro alrededor. Vemos y analizamos esa señal de stop, vemos y analizamos esas líneas de la carretera, etc. Sin embargo con la práctica ya no nos es necesario estar analizando tantos parámetros, si no que todo se vuelve más automático. Solo con medio ojear la señal de stop se nos va el pie al freno; ni se nos ocurre adelantar el línea continua; etc. Entonces queda claro que mientras aprendemos usamos mucho más la mente analítica, y luego ya no nos es tan necesaria por que con los datos aprendidos superamos el 99% de las situaciones. Por tanto al ser más expertos usamos mucho más una mente basada en la memoria.
Este ejemplo explica claramente una de las principales causas de no usar nuestra mente analítica, la comodidad, por creer que es suficiente actuar como hemos aprendido.
Si bien en el ejemplo de conducir es lógico que con el tiempo y la experiencia nos sintamos cómodos, obviamente estando siempre alerta, no es tan así en las complejas situaciones que se dan en nuestras vidas.
¿Dónde está la diferencia? En la cantidad de parámetros.
En el tema de la conducción de vehículos, todos los que tienen práctica podrían enumerarla mayor parte de los parámetros que inciden durante el manejo del automóvil. Las listas hechas por la mayoría de personas serían muy similares, y sin duda los parámetros que algunos olvidasen serían reconocidos sin ningún esfuerzo por ellos mismos al verlos en las listas confeccionadas por otras personas.
Sin embargo, no hace falta irnos del tema de la conducción para empezar a ver que nada es tarea simple. Quizás alguno de los conductores fuese experto en la conducción extrema, y seguramente incluiría en su lista varias observaciones no presentes en las listas confeccionadas por la mayoría. ¡Ho sorpresa! ¡La mayoría se daría cuenta que no sabía tanto como pensaban! Pues esto, multiplicado por mil, se da en el día a día. Da vértigo solo intentar ser consciente de la cantidad de parámetros que influyen en nuestras vidas.
Si bien en el tema de la conducción podríamos mejorar mucho con un cursillo de conducción extrema, ¿cómo se resuelve algo infinitamente más complejo? Allí donde no llegue nuestro conocimiento podremos usar una herramienta que todos tenemos: la mente analítica.
Buena parte del problema reside en el asumir que ya tenemos suficiente conocimiento de algo para creer que nuestra acción no analítica es correcta. ¿Dónde está el límite? ¿Cuándo es necesario pensar y cuando no? Pongamos algunos ejemplos. Reaccionar es necesario al quemarnos y retirar la mano sin pensar. Tal como hemos dicho no es necesario analizar todo lo que ocurre al conducir, bastando estar alerta. En resumen, no es necesario usar la mente analítica a pleno cuando el resultado obtenido no mejoraría, o directamente podría ser contraproducente como al quemarnos.
Una reacción no analítica típica es cuando alguien contesta rápidamente sin pensar. Esa persona en ese instante está deseando haber contestado correctamente, o directamente cree que es así. Naturalmente no ha tenido en cuenta gran cantidad de parámetros por que se lo ha impedido a si misma. Es un ejemplo claro de mente reactiva y de engramas en acción. ¿Cómo se pueden superar este tipo de reacciones?
  • Tomando una pastilla que te anule lo suficiente como para que no tengas fuerza para reaccionar. Obviamente esto es negativo, por que no soluciona el problema, solo lo enmascara. Y aparte seguramente tiene efectos secundarios. Es necesario decir, sin embargo, que algo así puede estar justificado en casos de severo desequilibrio con posible resultado de lesiones, a la espera de una solución mejor. También hay que tener en cuenta la posibilidad que la causa sea física y que sea necesaria una intervención médica.
  • Eliminar el engrama mediante terapia dianética. El individuo reconoce el origen de su engrama, quizás algo relacionado con la necesidad de ir rápido, o quizás la necesidad de demostrar ligereza mental, o cualquier otra causa. Entonces se da cuenta que el origen era irracional y consigue liberarse de la necesidad de esa reacción.
  • La anulación del origen del engrama indirectamente mediante psicointegración, integrando los yoes. El individuo reconoce cuando un impulso es por ego y lo descarta por ya no formar parte de lo que es ahora.
Extendiéndonos en este último punto, una reacción como la comentada de contestar rápidamente en general es por ego por que está basada por ejemplo en la necesidad de mostrarse de una forma determinada, cuando precisamente alguien integrado disuelve su personalidad por comprender que debe actuar según cada circunstancia. Se da cuenta que la personalidad son pautas irracionales que entorpecen el analizar y resolver una situación de la mejor forma posible. Igual queda algo que puede ser calificado como personalidad, pero no está basada en pautas reactivas si no que es la consecuencia de nuestro concepto, el cual nos define.
Otro ejemplo preclaro es el ajedrez. Ser reactivo equivale a jugar sin pensar. Por supuesto da mal resultado. Tener una personalidad marcada equivale a descartar cierto tipo de planes en favor de otros incluso irracionalmente. Implica como mínimo perder posibilidades. Ser analítico equivale a juzgar la posición por los parámetros que nos parezcan óptimos, y tomar un plan acorde con nuestra evaluación, sin interferencias irracionales.
Por supuesto que analizar requiere tiempo, pero ¿quién ha dicho que tengamos que correr? ¿No será que estamos reaccionando?



miércoles, 21 de septiembre de 2011

Video 1: La Nueva Palabra - Parte 1.flv - Jorge Raúl Olguín

Video 2: La Nueva Palabra - Parte 2- Jorge Raúl Olguín

Conocimiento Universal

Hemos escuchado muchas veces decir que "podemos aprender hasta el último día de nuestra vida"...
El ser humano tiene la capacidad de aprender hasta el último instante de su vida pero el Conocimiento Universal es más amplio aún e inherente a nuestro espíritu, es decir que nuestra alma tiene un conocimiento mayor que el propio conocimiento humano.
En la edad media los hombres tenían el "conocimiento rebatible" de que la tierra era plana, era lo que ellos conocían, este conocimiento surge de una idea refutable y puede ser adoptado por la sociedad de esa época como conocimiento humano aunque en realidad no forma parte del Conocimiento Universal.
El Conocimiento Universal son todas las afirmaciones de sabiduría preexistentes a la raza humana. Es decir, el ser humano puede aprender hasta el último instante de vida, pero su verdadero conocimiento es referente a las vivencias y Afirmaciones Universales, y existen  desde el nacimiento de su alma hasta la eternidad.
El conocimiento científico son todos los conocimientos vívidos ratificados por pruebas contundentes y forman parte del Conocimiento Universal.
Los grandes descubridores e inventores de la humanidad han sido iluminados por el plano espiritual para el nacimiento de la idea primitiva que conllevó a elaborar todos los pasos necesarios y concluir con una ciencia firme.
Es decir, la iluminación junto al poder de observación son el primer paso hacia el conocimiento.

Kar-El.

martes, 20 de septiembre de 2011

Viaje astral para sanación y orientación


Por Kar El

En el nivel más elevado de viajes astrales existen  técnicas para sanar.
Las entidades del plano sexto o entidades angélicas tienen la facultad de trasmitir energía y conocimiento, dado su enorme amor impersonal y compasión.
 Cuando el diez por ciento de una entidad angélica se conecta con su 90 por ciento, esto sucede en un viaje astral onnírico, tiene un potencial energético aún mayor que en su estado de vigilia, pudiendo no solo contactarse con otros espíritus sino también trasmitirles su luz de amor y conocimiento.
 Estas técnicas se utilizan en casos muy específicos cuando a la persona a tratar o al tethán de quien ya no está encarnado es difícil de llegar por otros medios.
Los casos en que es recomendable aplicar estas técnicas a la persona a tratar son: cuando dicha persona no ejerce su poder de discernimiento, se encuentra inconciente o en coma, tiene problemas psiquiátricos o neurológicos, se encuentra desorientada o en crisis, tiene alguna enfermedad de desencadenante psicosomático, etc.
En todos estos casos quien va a realizar el viaje astral onírico debe tratar de acercarse al tethán de la persona a tratar, amable y amorosamente sin ser invasivo. Generalmente estos tethanes aceptan dicho acercamiento porque  pueden distinguir nuestras vibraciones sutiles y nuestra intención de ayuda. Hemos de envolver con nuestra luz de amor al tethán y ya veremos en otra oportunidad técnicas para nuestro propio fortalecimiento energético. Debemos aprender a escucharlos por sobre todas las cosas antes de brindar nuestra orientación y o consuelo, a veces es necesario complementar nuestra labor con  auditaciones y o psicoauditaciones.
Es interesante destacar que se han realizado estas técnicas de ayuda a personas cuyos 10 % no estaban advertidas y los cambios notados en ellas han sido la prueba de que no se trata de técnicas de sugestión. También  se han aplicado en tethanes que ya no están encarnados y que estaban aferrados a su rol del plano físico,  pudiendo orientarlos amorosamente hacia  el camino de la luz.

Aquellas personas que no puedan acceder a realizar estas técnicas pueden comunicarse por medio de nuestro Email contacto@sercadadia.org para que podamos ayudarlas

 

Psicointegración - quinta parte -

Prof. Jorge Raúl Olguín.


Psicointegración es un camino tan sencillo que es obvio. Significa integrar todos los roles, todos los Yoes. Los seres humanos tiene distintos Yoes, esos yoes hacen que la persona tenga cambios en su conducta: sea informal, con personalidades erráticas. Porque cada Yo quiere ser el protagonista y desea sobresalir opacando a los otros yoes. Mas no se da cuanta que los demás yoes piensan de la misma manera.
Hay un Yo Central, desprovisto de Ego, que tiene todo el discernimiento y es el canal que comunica con el Yo Superior, aclarando que el Yo Superior es el 90 % de nuestro espíritu, que está en el plano correspondiente (1).  Cuando el espíritu está desencarnado el Yo Central y el Yo Superior son la misma cosa.
En los espíritus del error, ese Yo Superior no tiene sus roles protagónicos integrados y, por lo tanto, aunque el Yo Central del sujeto encarnado se comunique, la guía que reciba no será valiosa. Por el contrario, exacerbará más el personaje actuado de los distintos yoes.
El ego posee muchos roles: uno de los más perniciosos es la soberbia.  No se puede tener soberbia si no se tiene ego. No se puede ser susceptible si no se posee ego. Ese lastre hace que la persona se ofenda, monte en cólera, se sumerja en un mar de dudas, etc.
Integrar el ego es un triunfo del espíritu.  La persona que no protagoniza no es prejuiciosa, no da cabida a la ofensa, no trata de manipular a otros.  El ser humano que no personifica no va a dar lugar al egocentrismo.

1) El espíritu o alma también es denominado en algunas filosofías orientales "Yo Superior". En Cienciología se le llama thetán, siendo este término más apropiado porque erradica la falsa idea de que el hombre tiene un alma: el hombre ES esa alma.  El Dr. Jorge Raúl Olguín comprobó que solo el 10% de esa alma se encuentra encarnada en la persona y el otro 90% está en su plano de vibración correspondiente. A través de la telepatía - propia o utilizando un médium entrenado - se puede hacer contacto y dialogar con ella.  El hombre, al "morir", regresa al nivel espiritual en que se encuentra su alma o thetán, que es inmortal y se integra con él.  Ese alma, sin embargo, puede ascender o descender de nivel, según su conducta en la Tierra.  No hay ningún premio o castigo, solo consecuencia.
 

Psicointegración - cuarta parte -



Prof. Jorge Raúl Olguín


El ser humano tiene varias facetas o distintos "Yoes".  Puede estar triste, melancólico o depresivo. Lo importante es que no identifique ese estado con una totalidad.  Por ejemplo: -"Hoy es un día triste, estoy totalmente bajoneada, no soporto mi estado general, etc." Nadie está "totalmente bajoneada", es el Ego de esa persona que se identifica con un rol. El ego está triste, el ego está melancólico, el ego está "bajoneado".
Son roles de la persona, no es la persona en su totalidad. Esa persona puede tener proyectos, planes o ideas que quizás cambien parte de su estado anímico.  Y si los roles del ego se "acostumbran" a hacer de víctima, hay que tener en cuenta que también una palabra de aliento, una ayuda espiritual o una grata compañía pueden aliviar la depresión y, de a poco, transformarla en euforia.
Se puede evitar que el ego se identifique con un rol determinado y es "desidentificándonos".
Irónicamente, es el mismo ego el que impide que el ser humano pueda llegar a  despersonalizarse, pues está permantemente en "la periferia" del campo de la consciencia y tiene el control del sujeto.
Un ejemplo muy visto se da en personas con una autoestima tan deteriorada que viven necesitando de la atención de los otros y su ego transforma a esas personas en seres totalmente absorbentes y manipuladores. Viven como algo natural protagonizar roles de víctima y transferir culpas, y no se dan cuenta el rechazo que causan en los otros, pues su ego les obnubila el discernimiento.

Psicointegración - tercera parte -

 Prof. Jorge Raúl Olguín


La psicología original se remonta a la antigüedad clásica y explicaba la actividad del ser humano a través de su alma racional.
En la segunda mitad del siglo XIX, la psicología se independizó de la filosofía y se eliminó toda vinculación con la metafísica. Se limitó al estudio de la conducta observable, profundizando el análisis.
El cometido de la psicología es tratar de resolver los conflictos internos del ser humano para lograr su bienestar.
Psicointegración avanza un paso más allá, pues busca que el Ser se encuentre consigo mismo y logre un equilibrio, para así darse cuenta que el verdadero bienestar es empatizar con el otro, logrando canalizar correctamente sus emociones más profundas.
La emoción
La emoción, sin equilibrio, puede ser perniciosa.
Una emoción introvertida provoca rencores, odios y también traumas en la persona que la sufre.
Una emoción extrovertida puede desembocar en todo tipo de agresiones hacia quien, creemos, nos agrede a nosotros.
No sería positivo despojarnos de toda emoción, porque dejaríamos de involucrarnos con nuestro entorno. Nuestro Ego crecería en forma desmesurada al no canalizarlo en ningún sentido.
Por otra parte, una emoción no contenida nos transformaría en individuos totalmente impulsivos.
Es necesaria una contención analítica para las emociones descontroladas. También es imprescindible una sensibilidad de conciencia para aquellas personas que creen que, dominando las emociones, son menos vulnerables y terminan siendo insensibles con el sufrimiento ajeno.
Una emoción equilibrada es la base para que la persona tenga el control de sus impulsos y así, pueda dar y recibir amor.

Psicointegración - segunda parte -

Prof. Jorge Raúl Olguín



(1) No tomemos el tolerar como "soportar a alguien cuya presencia es desagradable", porque estaríamos hablando de un Ego condescendiente. En este caso traduzco Tolerancia como "aceptar o admitir ideas u opiniones distintas de las propias", por amplitud de criterio. 





Te dicen algo que no te agrada, una frase que no te gusta. Hay algo dentro tuyo que se subleva. También hay otro Yo, quizás más profundo, que se enoja con el primero porque éste se sublevó de su estado de armonía. Pero  "el segundo Yo", queriendo corregir al primero, también sale de su paz interior. Obviamente, ese primer Yo se encuentra invadido por el Ego y está en una etapa de aprendizaje. Pero el otro Yo, algo más sabio, también pierde el control por los impulsos emocionales del primero. Sucede que ese Yo, maestro del primero, también está en una etapa de aprendizaje. O sea que, a su vez, es alumno de otro Yo más interno.
Vencer el Ego no significa tomar partido por ese tercer Yo y dejar de lado los dos primeros, buscando que éstos se desintegren. ¿Por qué? Porque tomar partido es, de alguna manera, partir algo.  E intentar desintegrar los "Yoes" afectados es ser discriminatorios con parte de nosotros mismos.
Si tomamos partido por determinada postura, automáticamente dejamos afuera a las otras. Si tratamos de integrar todas las tendencias. lograremos el equilibrio.
Lo acertado sería no tomar partido por ninguna postura interna, por más elevada que sea, pues eso llevaría a una disgregación de nuestro estado inconsciente, logrando enfrentamientos entre los diversos "Yoes" y provocando, sin querer, una personalidad cambiante e insegura.  Al no tomar una postura determinada, no hay desintegración de los "Yoes", pues "nada se parte". Entonces, se avanza al segundo paso, que es buscar la integración de las distintas tendencias, unificándolas en la más elevada. Por ende, el Ego no se destruye ni tampoco se lo relega a un estado vegetativo, sino que se le da el rol que le corresponde, que es apuntalar la autoestima. De ahí surge una persona segura y, al ser segura, puede ser tolerante. Al ser tolerante, aprende a no perder el control por ninguna agresión verbal externa (1)
Esa postura de tolerancia, sin protagonismo, es la base de la Psicointegración.

¿Hay un ego sano?

Prof. Jorge Olguín
 
Bueno, eso lo comentaba con mi pareja Karina, de que sí que puede haber un ego sano. Un ego sano entre comillas porque siempre es materia de debate. Ella comentaba justamente que hay protagonismos importantes que no son perniciosos para terceras personas como el protagonismo de querer tener el cargo en una gran empresa. Si una persona se presenta con un papel no protagónico obviamente la van a rechazar. O de repente, una persona que quiere encarar un proyecto y necesitas sponsors que le financien ese proyecto tiene que tener una firmeza de protagonismo, si no también le van a dejar de lado a esa persona y ese proyecto va a caer en el canasto del olvido. ¡Pero eso es un protagonismo sano! Entonces lo que yo le preguntaba a mi pareja. ¿Cómo se logra un protagonismo sano de ese protagonismo desmedido que lo único que busca es sacar, birlar al otro? Justamente integrando esos yoes en un Yo Central mediante la técnica de psicointegración. ¿Qué es esto? Simplemente un diálogo donde a la persona se le hace clic, esa apertura que dice: ¡Ah, era esto! Porque en psicointegración no hay nada mágico. Psicointegración es que la persona despierte, se empiece a dar cuenta, se autoanalice, vea a los demás con otra perspectiva, vea a los demás con otros ojos y ahí se da cuenta de que es lo que le puede hacer daño y que es lo que uno puede hacerle de daño al otro, porque es un ida y vuelta. Es algo recíproco. Si bien alguna vez yo dije, nosotros le damos el poder de la palabra al otro para que el otro nos haga daño, de la misma manera si yo tengo el ego integrado no solamente no me va a afectar la crítica del otro, la tomaré como constructiva y si yo veo que es destructiva directamente la deleteo, la pongo en el canasto del olvido porque no me interesa. Pero no voy a formarme una opinión del otro. Directamente lo desestimo. No lo desestimo por ser superior, simplemente porque no es compatible, nada más. Acá no hablamos de superior o inferior. Pero también si yo tengo el ego integrado voy a tratar de no herir a otros, prejuzgando, viendo fantasmas donde no los hay, etc. No. Le voy a dar la oportunidad a la persona de permitirme conocerla. Y a partir de que yo la conozca voy a formarme mi punto de vista. Que tampoco mi punto de vista va a ser infalible. ¡Tampoco va a ser infalible! También puede ser que la persona sea excelente y que yo sea también una buena persona y que no congeniemos porque tengamos distintos puntos de vista porque no tenemos obligación de pensar de la misma manera. ¡El secreto es respetar su punto de vista! Incluso si yo tengo aprecio por la persona, ¡voy a defender su punto de vista aunque no lo comparta! ¡Lo voy a defender! Eso lo dijo Voltaire, ¿por qué no voy a defender su punto de vista? No lo voy a compartir, pero lo voy a defender porque voy a respetar a la persona. Quizás no respete, pero no no respete porque suena como que la desprecio a la persona, quizá no respete su punto de vista si la persona me invalida opiniones y no me da alternativas válidas. Yo siempre voy a exigir, exigir entre comillas porque la persona puede decirme no, ya que tiene su libre albedrío, exigir en el buen sentido, le voy a pedir, le voy a rogar que me dé su punto de vista ya que invalida el mío. Pero si la persona no tiene alternativa válida me voy a dar cuenta de que si invalida mi punto de vista lo hace directamente porque la persona es la que tiene un prejuicio. No porque tiene una alternativa más importante o que para ella sea más válida. Pero sí la voy a respetar si la persona invalida mi punto de vista y me da una alternativa válida aunque para mí esa alternativa sea una tontería. Respeto que por lo menos la persona pensó. Respeto su punto de vista porque la persona dice: “Bueno esto no es como yo lo pienso. Yo creo que es así”. Pero me da un así. Con muchas veces no pasa, incluso en los partidos políticos de turno donde hay opositores que dicen: “Esto está mal. Esto está peor. Y esto está más allá que peor”. Y boquita cerrada. No hay alternativa para el mal, ni para el peor, ni para el requetepeor. Entonces si a mí esta otra persona no me da una alternativa válida me quedaré con el peor o el requetepeor, porque no me está dando una alternativa. Bueno esa persona que hace este tipo de cosas se opone porque los roles del ego la hacen protagonizar. Y el protagonismo no siempre da el resultado apetecido. Porque yo puedo subirme a una tribuna a hablar queriendo ser protagonista y mis palabras lo único que van a hacer es que haga el ridículo ante las personas que me escuchen, cien, mil, diez mil, no importa porque no doy una alternativa válida. Entonces voy a ser protagonista, pero voy a ser un protagonista de hilaridad para el otro. Entonces si yo reconozco que estoy siendo para el otro simplemente un payaso va a asomar en mí otro tipo de ego. El ego de rencor.
-¡No me entienden! ¡Son todos unos cretinos! ¡Yo soy el que tiene la razón y son todos unos cretinos porque se burlan de mí!
¿Por qué no acepto perder? ¿Por qué no acepto equivocarme? Porque el ego salta en otro de los roles que es pedantería. Y el pedante no puede equivocarse. ¿Cómo se equivoca? ¿Cómo va alguien que no conoce decirle que su postura es superior a la de él? No, no. Pero también puede haber otro rol que asoma. Es el rol de pobre víctima.
-Claro… No me entendieron… Soy insignificante… No sirvo para esto… Me voy a dedicar a otra cosa…
Pero va a seguir teniendo rencor. Va a seguir teniendo rencor porque esos, todos los que están ahí cuando él estaba hablando no le entendieron. Ya no es que no lo entendieron por mediocres como el otro que era pedante, a este que es pobre de mí no le entendieron porque directamente le despreciaban, no le escuchaban, directamente se tapaban los oídos. Él sigue teniendo la razón, ¿eh? Pero sigue teniendo la razón como pobre de mí.
-¡Nunca lo van a entender! ¡No sirvo para nada!
Pero en el fondo les dice:
-En realidad yo tengo la razón. Lo que pasa es que ellos no me entienden porque tratan de pisotearme.
El ego nunca va a dar el brazo a torcer, porque el ego siempre quiere ganar, nunca va a conciliar. No hay un ego conciliador. ¡Como va a conciliar una fuerza que reclama! La fuerza que reclama trata de apoderarse. Y si es débil o que tiene el espíritu débil y no se puede apoderar, va a tratar de inspirar lástima y va a manipular mediante la lástima como hacen algunas mujeres que al marido le dicen:
-¡Claro, pero mira la hora a la que has llegado! Yo sola con los crios. Si a mí me pasara algo tú tendrías la culpa.
Entonces buscan transferir culpa al otro, y el otro, si también tiene roles del ego se permite transferir esas culpas, las toma para sí.
-Claro, pobre Julieta, capaz que tiene razón. Me quedé 20 minutos más con mis amigos. Ella es una víctima, yo soy un descarado. No sirvo como pareja.
Y entonces el tipo se auto descalifica. ¡Capaz que se somete y empieza a pedir perdón! La otra persona desde el rol de víctima no le va a conceder el perdón, sino que pasa a ser inquisidora que es otro de los roles.
-¿Ahora me pides perdón? ¡Tenías que haber venido antes a decirme! ¡Ahora no te voy a preparar comida! ¡Ahora encarga algo!
Ahora la otra persona tomó el control porque él agachó la cabeza. Pongo mujer, pongo varón, pero los roles pueden darse vuelta. Puede ser al revés. Puede ser un varón que llega temprano y una mujer que se quedó con las amigas o que directamente tiene un cargo ejecutivo en la oficina y llegó tarde. Puede ser al revés.
-¡Yo acá como un tonto! ¡Vos seguro que saliste con tus compañeros de trabajo!
-¡Pero soy yo quien trae el dinero!
-¡Claro! ¡Encima me echas en cara que ganas más que yo!
Ahí se ve el machismo del varón, pero no un machismo exacerbado, sino un machismo con rol de víctima. ¡Nunca se van a poner de acuerdo de esa manera! Porque los dos tienen una razón equivocada. La razón de ver quien gana la discusión. ¡No importa! Ahí no hay un diálogo, ahí directamente son palabras cruzadas pero ninguno de los dos escucha. Los dos lanzan esos dardos hacía el otro a ver donde hacen más daño.

Psicointegración - primera parte -

Técnica de Jorge Raúl Olguín


En el siglo XX era psicoanálisis. En el siglo XXI, Psicointegración



TRANS significa "después de", tanto en el espacio como en el tiempo.
Transpersonal observa a la persona después de haber actuado, pues el estudio se basa en la experiencia.
El término "transpersonal" fue adoptado para referirse a personas que extienden su identidad más allá de la individualidad y de la personalidad.
Transpersonal indaga sobre la naturaleza esencial del Ser.
¿Qué es ser transpersonal?
Trascender más allá de la persona. Y solo se trasciende integrando el Ego. Eso se logra con PSICOINTEGRACIÓN. 

Maestro y alumno se representan con el diagrama del Yin y el Yang, donde la verdad tiene una dosis de error y el error posee una dosis de verdad.
La verdad es Sabiduría. El error es ignorancia. ¿Cuál es el error en la verdad? Tratar de imponer el Conocimiento. ¿Cuál es la verdad en el error? Resistirse a la imposición, porque el maestro impone por ego y al darse cuenta de la resistencia del otro, aprende de esa manera que no transita el sendero correcto. 

El Dar para hacernos querer es depender de nuestro ego.
El Dar para sentirnos bien es parte de ego y parte de espíritu.
El Dar sin comprometer la emoción, es acción del espíritu.
El Dar comprometiendo la emoción es equilibrar nuestro interior, integrando ego y espíritu.



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